Al entrar en el dormitorio de Alicia, lo que sentimos es mucha paz, calma y serenidad, pero a la vez es un lugar perfecto para el juego, diversión, alegría y aprendizaje.

Cuando la mamá de Alicia nos invitó a su casa, nos contó que quería decorar la habitación de su bebé de meses, pensando ya en una habitación de juego para una niña, más que de un bebé, donde pudiera en un futuro invitar a dormir a sus amigas o a los abuelos.

Nos contó que igual tendría que deshacerse de los muebles actuales, pensando que se había equivocado con el diseño. Otra cuestión que le preocupaba, era la falta de luz natural, por tratarse de una habitación con patio y la falta de metros cuadrados en la habitación, para crear una pequeña zona de juego.

Por otro lado nos comentó que le gustaría seguir el método Montessori como filosofía para el interiorismo. Es decir, que la mayor parte de la habitación, estuviera a la altura de un niño, para que Alicia pudiera experimentar mediante el juego y el descubrimiento y hacer que la propia decoración forme parte de su autoaprendizaje y autonomía.
Tomamos buena nota y tuvimos muy en cuenta todos estos requisitos a la hora de hacer este diseño.

Como veis por las imágenes del “antes” nos encontramos ante una habitación con muebles completamente nuevos, pero distribuidos de tal forma que el espacio disponible se acotaba a una especie de pasillo.

 

Así que lo primero que hicimos fue un estudio del espacio, dibujando un plano y delimitando bien las diferentes zonas.

Simplemente con este plano, llegamos a la conclusión que cambiando el emplazamiento de la cama, podríamos facilitar la entrada de luz natural, dejando así más espacio para crear la zona de juego. Con ello, no sólo nos ahorramos el invertir en mobiliario nuevo, sino que creamos una distribución perfecta para comenzar a implementar el método Montessori, teniendo una pared totalmente libre para ello.

Llegados a este punto, donde la distribución quedó totalmente definida, pasamos a la creación de un moodboard con ideas inspiradoras para nuestra decoración.

Teniendo siempre presente el método Montessori para la creación del espacio, algunos de los requisitos indispensables a tener en cuenta fueron:

  • Colores neutros y suaves.
  • Mobiliario a la altura de los niños.
  • Zona de almacenaje de juguetes.
  • Librería en la pared.
  • Amplia zona de juego en el suelo.
  • Un espejo.
  • Y a petición particular, un vinilo de mapa mundi infantil.

Después de varias pruebas, así es como nos quedó el render final de este proyecto.

Ahora quedaba el reto de mejorar la iluminación general de la estancia y para ello, buscamos la mejor luminaria, a ser posible que no creara ningún tipo de sombras y que tuviera los lúmenes necesarios para iluminar bien todo el cuarto.

Encontramos esta opción de lo más versátil. Un plafón, que permite regular la intensidad de la luz y del color, teniendo además un altavoz integrado que se conecta mediante bluetooth. Fue la solución perfecta en este caso. Además añadimos unos sutiles toques de luz adicionales con estas lámparas en forma de nubes. Son divertidos sin ser demasiado infantiles y encajan genial el en conjunto.

Para los detalles finales, ubicamos el mapamundi encima de la cama y en la pared de juego propusimos pintar la silueta de tejados a modo de casitas de juego. El espejo de cuerpo entero lo ubicamos cerca del armario y la librería a pared en la zona de juego, perfecta para coger un libro y sentarse en la mesa a leer o tirarse en el suelo.

Aquí os dejamos las imágenes de proyecto ya concluido:

 

Tanto Alicia, como sus padres, han quedado muy contentos con el resultado final. Esperemos que el pequeño Víctor que está ya de camino, se lo pase genial jugando durante horas con su hermana mayor en esta habitación tan especial.